Por Adrián:
Esto ocurrió hace alrededor de 15 años, cuando andaba de novio con quien a la postre fuera mi esposa. Era una nochecita de verano, como de costumbre nos poníamos a franelear un rato en el paredón de la casa de mis suegros el cual tenia la altura de mi cintura, entre franela va y viene, mi novia con minifaldas y yo con malla corta, ella sentada con piernas abiertas y yo por supuesto apoyado en su pelvis.
Con tanto franeleo, la temperatura estaba al rojo vivo, por lo que queriendo mas me corro la malla, saco el pene, le corro la bombachita y comenzamos una cogida muy despacio, muy tranquila, ya que cada tanto pasaba gente por la calle, ya sea caminando o en auto, con la ventaja de que la luz de la calle era tapada por un gran árbol lo que nos dejaba muy al oscuro.
La cuestión continuó como si fuéramos dos noviecitos (llevábamos tres años de novio) pero garchando de lo lindo hasta que llego la gran sorpresa....mi querida suegra se hizo presente a charlar con nosotros....que momento....nosotros no podíamos despegar porque se vería mi pene y no nos quedo otra que quedarnos abrazaditos como si nada pasara... y pasaban los minutos y mi suegra firme y nosotros continuábamos con esporádicos movimientos pelvianos, excitados mas aun por la peligrosidad de la situación... y mi suegra seguía...y el polvo se me venia...y no solo a mi ...¡¡¡ a mi novia también, ya que me empezó a apretar mas con los brazos alrededor del cuello...y el momento llego, el clímax nos alcanzo a los dos...y tubo que ser en el mas absoluto y discreto silencio ¡¡¡¡, con un carga emotiva como no habíamos vivido hasta ese momento en nuestras relaciones sexuales.
Al rato mi suegra se digno a retirarse y nosotros comenzamos a secarnos la transpiración que el momento nos provoco, y no solamente la transpiración, ya que el semen comenzó a correrle a mi novia por la pierna, por lo que salimos muy apurados hacia el lavadero, finalizando así uno de los mejores polvos que tuvimos en 18 años.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Adrián nos cuenta:
jueves, 27 de noviembre de 2008
La dama del autobus
Por Javier.
Una lejana tarde regresaba en micro desde Quequén junto a otras personas. En la plaza Yrigoyen sube una criatura...¡Mamita!!
Se las describo: morocha, menuda, muy bonita y un cuerpo muy bien torneado, curvas armoniosas, en fin... 'un petardo'.
Se sentó en la fila del asiento individual paralelo al que estaba yo y mis ojos se clavaron en ella (comiendola con la mirada). Llevaba un vestidito rojo y corto; sus pechos y muslos se movian al compás del traqueteo del bondi (imaginense mi exitacion).
Ahí me dije 'Donde baje ella, bajo yo' (estaba decidido a todo). Lo hizo en 59 y 50, seguidamente la imito y tocándole el hombro suavemente, le susurré al oido manifestandole lo mucho que me gustaba y que por ende quisiera conocerla, etc, etc.Se dió vuelta sorprendida, me regaló una sonrisa y me dijo su nombre, que era de Misiones, que ese dia debía trabajar, pero otro día podía ser.
Nos citamos a los dos o tres días, la esperé a la salida de su trabajo, caminamos unas cuadras por el centro charlando muy amenamente. Tomamos un café en un hotel - converso aparte con el conserje para quedar asentado solo yo ya que ella era menor de edad, ¡16 añitos! (Les juro que aparentaba muchos más)-.En aquel entonces habia que andar con el DNI y muchos pruritos más (últimamente es mucho más sencillo).
Yo pensaba entre mi 'Ay chiquita como vas a morder la almohada'.- Nada más errado. Grande fue mi sorpresa cuando al más leve roce, mi viril elemento se desliza e introduce como yo francamente no lo esperaba. ¡Floc! Supuse que tendría que ir de a poquito... en fin...¡Epa!! ¿Vieron que paternal?? Bueno pasado ese instante de asombro inicial me dediqué a disfrutar al maximo de esos momentos lujuriosos.
Cuando terminamos, me contó quie vino a radicarse aca para probar suert, pero sobre todo huyendo de un padrastro y un tio, quienes, según me contó, la violaban desde los 10 años. La abracé con mucha ternura y muy emocionada me dijo que era la primera vez que hacía el amor con alguien que quería. Mi autoestima no podía ser mayor y me dió un beso tan dulce que al día de hoy (24 años despues) aún lo recuerdo.-
Javier.
PD:Esto es realidad no es cuento... Ocurrió de verdad!!
lunes, 24 de noviembre de 2008
Gaston dijo...
Fue con una chica muy linda. Para decirlo en otras palabras, estaba tremenda.
Tenía 22 años ella, 29 yo. Era la cuarta vez que salíamos, sin que todavía ella aceptara venir a mi casa. Aquella noche fuimos a cenar a un resto-bar de Palermo “jolivud”. Volvimos al auto, y esta vez, me dijo “vamos” cuando la invité a mi casa.
Al llegar, puse música, luz baja, fuimos al sillón (había dejado mi casa ordenada pensando que esa noche se me daba), y empezamos a matarnos ahí mismo. La quise llevar a la cama. No quiso. Quise sacarle la ropa… pero me pidió que por favor apagara la luz… le daba vergüenza su cuerpo. En eso momento tendría que haber sospechado algo… porque nadie que no esté loco podría tener vergüenza de ese cuerpo. En fin.
Apagué la luz… y seguimos. Al ratito me dice que entraba un poquito de luz por la hendija de la persiana, y no le gustaba que la vieran… Oka, tratando de disimular mi mal humor, fui a cerrarla. Ese cuerpo valía la pena, pero a esta altura, podría haber estado con Antonini Wilson y daba igual. Tenía que imaginarme cómo era todo. Y no me gustaba. Pero bueno… pensé que sería el comienzo y de a poco se iría aflojando.
Por fin, la ropa voló. Y vinieron algunos minutos gloriosos. De besos, caricias, gemidos, calentura… un franeleo tremendo que hacía pensar que ella no era tan vergonzosa como decía. Pero duró poco, porque justo en la recta final, empecé a notarla distante. Rara. Y en eso, me aleja y me dice: “pará… no puedo más… estoy llena”. Yo tenía ganas de decirle “llena de qué, hija de puta si todavía no…” pero mentí mi mejor pose de chico comprensivo, y le digo: “qué te pasa… te sentís mal?”. Y ella, medio a punto de llorar, casi en medio de una crisis, me dice: “Comí mucho… estoy llena… estoy gorda… soy una vaca…”
Traté de contenerla… pero estaba en medio de una crisis. Y yo también, pero por otros motivos.
Terminamos ella metiéndose los dedos en mi baño, y yo viendo la repetición de Ferro-Los Andes en TyC Sports.
Generique dijo...
¡Ah! ¡Historias de mal sexo!
Si, si las hay... pero son ¡taaaan poco memorables! En fin... veamos...
Ella era ¡un verdadero bombon! Preciosa y con un cuerpo divino, nada exhuberante, pero si completamente armonioso y 100% deseable. También era inteligente y simpática, aunque un poco tímida. Pero se congelaba cuando empezaba a haber un poco de intimidad y no estoy hablando de sexo, me refiero tan solo un beso, a una caricia.
Eso debió ser clara indicación de que no debería llevar las cosas más lejos, pero ¡nooooo! Moría por ella y llevaría el asunto hasta dónde ella me lo permitiera ¡y me lo permitió!
Cuando le sugerí «¿Vamos a un lugar más tranquilo?» La idea era estar en un sitio donde ella se pudiera relajar, donde pudiera haber un poco de intimidad. La idea era ir despacio, besarnos lento y con pasión, ir conociéndonos, centímetro a centímetro, sin prisas y si, y sólo sí, los dos lo deasbamos y el momento resultaba ser el adecuado, hacer el amor.
Evidentemente, ella y yo, teníamos diferentes expectativas y no coincidimos en la interpretación del momento.
Apenas estuvimos solos me pidió que apagara la luz, que ya de por sí era tenue ¡Bang! Normalmente no hubiera sido algo malo, si se tratara de alguien con al menos una moderada habilidad kinética, pero ella no era así. Un poco de intimidad y ella se congelaba ¿y con las luces apagadas? ¡difícil distinguirla del resto del mobiliario!
Apenas me había dado vuelta, después de alcanzar el interruptor de la luz, ella ya estaba completamente desnuda y bajo las sábanas ¡Bang! ¿Y el previo? ¿Y los besos? ¿y las caricias? Con una voz que apenas pude escuchar sobre mi agitada respiración y un ademán casí indistinguible en la casi total obscuridad me instó a despojarme de mi ropa y acompañarla bajo las sábanas.
No era mi idea de intimidad ¡no es mi idea de intimidad! Pero aún se parecía mucho a la definición de sexo, sexo sin amor, sexo impersonal, esto es, pero al fin sexo, ¡ahí vienen los besos y las caricias! ¡y todo lo demás! O, al menos, eso fué lo que pensé.
Apenas me había quitado la ropa y estaba a punto de saltar a la cama y saltar sobre ella cuando me indicó que me pusiera un preservativo ¿¡qué!? ¿ya? ¿y los besos? ¿y las caricias? ¡Bang!
Obedecí si discutir y tan pronto me metí a la cama me colocó sobre ella e inmediatamente me movió a penetrarla. Tras un par de minutos -y visto que he conocido frascos de vaselina más entisiastas ante la espectativa del sexo- intenté darme la vuelta y hacerme a un lado, me pidió que continuara. Intenté explicarle que quizá no era el momento, que quizá... ¡me pidió que continuara!
Me esforcé en pensar en algo ¡en cualquier cosa! Que me permitiera seguir, que me ayudara a terminar. Y tras unos cuantos minutos más en los que lo único que rompió el silencio fué un levísimo gemido que ella emitía tras cada empellón, todo terminó. Me dí la vuelta y me quedé ahí, junto a ella, en silencio, en la obscuridad.
Cruzó suavemente su brazo sobre mi pecho y acercó sus labios a mi oido. Suavemente me preguntó "¿te gustó?" ¿¡Me gustó!? Quise decirle "¡Te amo!" Pero en vez de eso la bese en la mejilla, muy cerca de la comisura de la boca, y le respondí "¡me encantas!"
Oscar dijo...
En un complejo deportivo al que ibamos a jugar al tennis, un amigo se levanta una señorita bastante potable. Pero la minita tiene una amiga que venía mal de todos lados. Y no quería saber nada de salir sin ella. Así que allí partió el samaritano a hacerle la gamba al amigo, que después de un par de salidas se corta solo. En ese momento yo intenté desaparecer del mapa, y como justo la "mía" se estaba haciendo la indecisa, aproveché para una de esas actitudes que si la mina está buena te hacen cagar todo: "mirá, las cosas son así. Si querés, bien; y si no cada uno por su lado". Y me fui. A la semana me llamó allanándose a todo lo que yo planteé. Y me cagó, porque no se me ocurrió como zafar.
Nunca tuve sexo con un hipopótamo, pero no debe ser peor. Estuve a punto de decir que iba al baño y salir corriendo. Y debí haberlo hecho...
La otra mala experiencia que recuerdo en realidad es más desagradable que mala. Porque fue un encuentro despues del laburo, y a esta muchacha el Rexona la había abandonado hacía un rato. En el medio de la acción el aire se empezó a poner irrespirable. Si no fuera porque la mina era una maravilla en la cama, creo que no hubiera podido aguantar...
Lorena nos dice...
La historia de Lukas
No he tenido pocas veces un mal sexo, fue hace poco con alguien mayor que yo por 10 años y que ciertamente no queria en lo absoluto, sólo me atraía pero nada serio... Ella en cuanto me vio por foto se enamoró de mi, pero no fue mutuo, salimos algunas veces, nos reiamos como buenos amigos más que como "amantes" o enamorados, en fin nos fuimos una noche a su casa supuestamente para seguir la conversación medio hot blablabla y ella se puso toda sexy/sensual pero en verdad a mi no me despertaba ni un mal pensamiento , lo hicimos y ella disfrutó como nunca, pero yo acabé sólo porque la naturaleza es sabia de resto ha sido el PEOR sexo de mi vida -.- y uno que cree que las mayorcitas son todas unas expertas ¬¬
El peor garron de mi vida.