En un complejo deportivo al que ibamos a jugar al tennis, un amigo se levanta una señorita bastante potable. Pero la minita tiene una amiga que venía mal de todos lados. Y no quería saber nada de salir sin ella. Así que allí partió el samaritano a hacerle la gamba al amigo, que después de un par de salidas se corta solo. En ese momento yo intenté desaparecer del mapa, y como justo la "mía" se estaba haciendo la indecisa, aproveché para una de esas actitudes que si la mina está buena te hacen cagar todo: "mirá, las cosas son así. Si querés, bien; y si no cada uno por su lado". Y me fui. A la semana me llamó allanándose a todo lo que yo planteé. Y me cagó, porque no se me ocurrió como zafar.
Nunca tuve sexo con un hipopótamo, pero no debe ser peor. Estuve a punto de decir que iba al baño y salir corriendo. Y debí haberlo hecho...
La otra mala experiencia que recuerdo en realidad es más desagradable que mala. Porque fue un encuentro despues del laburo, y a esta muchacha el Rexona la había abandonado hacía un rato. En el medio de la acción el aire se empezó a poner irrespirable. Si no fuera porque la mina era una maravilla en la cama, creo que no hubiera podido aguantar...

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada